Los políticos están locos, la fama apesta pero el dinero mola

Willie Nile arrasa en su nueva gira española







Mi nombre es Marlon Brando, gracias por venir. Así se despedía Willie Nile en su concierto bilbaíno del pasado sábado antes de atacar los bises con una trepidante versión del "A hard day's night" de los Beatles.

Atrás quedaban casi dos horas de concierto donde el neoyorkino se despachó a gusto y desplegó todo su encanto y colección de poses para el deleite de un público totalmente entregado que sucumbió a su encanto a pesar de ser víspera de Semana Santa y la huida ya de mucha gente a lugares de playa y que en televisión un partido enfrentaba al Athletic de Bilbao (el mismo cuya gigante bandera preside la cabina del dj de la sala Antzokia como si del balcón de un Ayuntamiento de pueblo en fiestas se tratara) con el Barcelona.

A Willie Nile se le ha comparado siempre con Bruce Springsteen. Es cierto, tiene ese toque de rock n roll neoyorkino de finales de los 70. El mismo que también podían tener Mink Deville y tantas y tantas bandas que se dedicaron a hacer bonitas canciones urbanas con guitarras eléctricas en compases de 4x4. Aunque lo cierto es que en su forma de cantar, Willie Nile tiene mucho de Dylan. De un Dylan activo, espídico e híperactivo.

Vestido de riguroso negro con vaqueros negros, camiseta, unas viejas botas Marteens que conocieron décadas mejores y una americana con la espalda estampada -¿Os gusta?, preguntó a la quinta o sexta canción Nile, Me ha costado mucho dinero así que ya la he lucido bastante - y que luego cambió por un viejo chaleco sin mangas vaquero, negro también, Willie Nile desde el primer momento tomó contacto directo con el público, hipnotizándolos y convirtiéndolos en sus esclavos que obedecían sin rechistar cualquier orden de hacer coros, dar palmas o jalear.

Sin parar de mesarse el enmarañado cabello, Nile hablaba de lo locos que están los políticos, de la mierda que es ser famoso y que a él no le gusta nada eso pero que la pasta que trae la fama está muy bien y dedicaba canciones a sus "hermanos del alma" fallecidos Jim Carroll y Joey Ramone.

En un momento de la noche contó que ya ha terminado su nuevo disco que estará listo para septiembre y que tenía una sorpresa. Quería enseñarnos una de las nuevas canciones pero nos pidió que, por favor, no grabásemos ni subiéramos nada a internet. Esto es un regalo que os quiero hacer y es algo solo entre vosotros y yo, nadie más, dijo antes de estrenar "Holly war" y de hablar de lo absurdo e inmoral que es que mueran inocentes en los atentados en nombre de las religiones que efectúan los terroristas que se inmolan con chalecos repletos de bombas.



Acompañado de su guitarra y tras interpretar al piano en solitario una escalofriante versión de su éxito "Streets of New York", el remate final del concierto de Willie Nile no tuvo un momento de asueto. Subida de chica al escenario para hacer coros, un espontáneo en primera fila que extasiado hizo un amago de striptease y termino siendo besado, y bendecido, en la cabeza por el cantante y mucho golpe de puño en el corazón para demostrar lo mucho que nos quería, lo colega que era nuestro y lo bien que se lo estaba pasando.

Mientras otros llenan estadios, agotan entradas vendidas a precios obscenos para los tiempos que corren y se les denomina estrellas cuando toda su carrera la han basado en el playback, montajes cirquenses y maquillajes y vestuarios absurdos, Willie Nile pertenece a esa clase obrera de fajadores del rock n roll que siguen recorriendo bares y pequeños clubs de música en directo y que ya, con la carrera que llevan, es bastante complicado que salgan de ese circuito, pero continúan ahí. Porque aman la música, porque a pesar de hacer de sus actuaciones un catálogo de gestos manidos que hemos visto mil veces (empuño la guitarra como una ametralladora, me la pongo en el culo y levanto el puño al cielo, doy una patada como Keith Richards mientras suelto el riff, me tiro al suelo sin dejar de tocar...) tienen un "algo" que no se aprende ni se puede comprar, un "algo" llamado autenticidad y amor por su trabajo.

Al fin y al cabo, como decía Jagger, "es solo rock n roll". Sí, pero me gusta!!!

Alejandro Arteche
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