La historia del soul comprimida en 5 minutos se llama JC Brooks


El grupo de Chicago ha estado en España presentando su nuevo disco en directo.







Está visto que son la sensación del año y van camino de convertirse en el nuevo fenómeno mundial del soul comercial, tanto que hasta el alcalde de su ciudad, Chicago, les invitó a que actuaran en su fiesta de reelección ya que es uno de sus más rendidos fans. Y no es para menos.

Solo hay que asistir a uno de los conciertos de JC Brooks & the Uptown Sound para entender de qué estamos hablando. Esta pasada semana se han paseado por nuestro país presentando los temas de su nuevo disco publicado este verano, "Want more", y dejando rendido a sus pies al público asistente.

Con la aparición de JC en el escenario vestido como un joven James Brown con chaquetilla corta, corbata y un tupé/cresta a medio camino entre Little Richard y Esquerita (que cuando crezca un poco más también será parecido a los que luce la cantante Janelle Monae) la gente ya se quedó con la boca abierta. Un par de canciones más tarde, cuatro pasos de baile y dos chulerías por parte del cantante ya hizo que todos cayésemos rendidos a sus pies.


Porque lo bueno de JC es su dominio de escenario. El repertorio de sus conciertos es correcto. Tanto él como su grupo se saben los clásicos del soul y dominan los instrumentos. la banda de blancos que forman los Uptown Sound roban con total descaro los rifs de guitarra de James Brown o los pianos rockeros de la E Street Band con un teclista que parece escapado de West Side Story por su vestimenta de pillo de Little Italy. Tampoco nada nuevo que no hayamos viso o escuchado antes.

En realidad, donde radica la magia de JC Brooks es en su puesta escena. Se sabe dueño del escenario y de la situación y ante el respetable despliega todo su arsenal de guiños. Que si un juego de pies a lo Jackie Wilson, que si un movimiento de hombros a lo Mr Dynamite, un giro completo como un joven Michael al frente de los Jackson 5... Todo natural. No me refiero a forzados pasos de baile aprendidos en una robótica coreográfica, no. Estoy seguro que JC los ha repasado mil veces frente a un espejo pero ha conseguido que le salgan naturales, que el baile le surja de dentro. Incluso cuando menea la cadera como una fulana travestida en Tina Turner en su época Ikette, ese movimiento queda totalmente natural y espontáneo.

Y ahora pongo los ojos en blanco como Little Richard, voz de miedo como Screamin' Jay Hawkins, le guiño el ojo a una chica del público y pongo cara de pícaro... Y mientras, todos nosotros levitando y riéndole las gracias.


Es posible que si en vez de grabar para una independiente JC Brooks hubiese publicado su nuevo disco en una multinacional, ahora estaríamos hablando de la enésima nueva sensación soul. Escuchar "Want more" me ha recordado a la excitación que sentí cuando en 1987 apareció en las tiendas "Introducing the hardline according", el disco que catapultó a la fama a Terence Trent D'Arby. Esa sensación de ya haber escuchado antes esas canciones, el saber que el artista no te está descubriendo nada nuevo pero dentro tienes ese ansia de querer más y más de eso.

Incluso en sus movimientos y en su forma de cantar en directo a veces JC puede recordar a Terence en aquella época. La única diferencia es que a JC le vemos suelto, relajado y pasándoselo bien, sin esa prepotencia ni esa rigidez que mostraba Terence Trent D'Arby al saber que había hecho un disco que no sería capaz de igualar y que era flor de un día. Al no tener la presión de los medios ni las listas de radiofórmula, JC se relaja, se desmadra, disfruta y nos transmite esas ganas de fiesta a los demás.

Como ejemplo solo hay que ver la manera en la que en directo los Uptown Sound enfilan los bises con el clásico y manido "Tainted love" de Gloria Jones. Hemos escuchado millones de versiones, la canción ya está más sobada que "Los pajaritos" pero la forma de tocarla, de bailarla y, sobre todo, de, repito, divertirse, hace que desaparezcan todos los prejuicios y todos nos lancemos al desenfreno del baile como si no existiera un mañana. ¿Esto es un concierto? No, esto es una fiesta y estamos todos en el mismo barco, músicos y público.

No hay dobleces ni mentiras. Escuchar un disco o ver en directo a JC Brooks significa ver algo ya mostrado mil veces pero ¿y qué? Tú nunca has estado viendo a James Brown en el Apollo en los 50 y ahora es como si estuvieras allí en primera fila. Es lo más cerca que vas a estar del paraíso negro y hay que aprovechar la ocasión.

JC Brooks & the Uptown Sound no están aquí por el dinero. Están por la música y la fiesta. Terminan los conciertos y sin pasar por camerino rápidamente se ponen en la entrada de la sala a firmar discos, regalar sonrisas y bromas y darte las gracias por venir y preguntarte si te lo has pasado bien. ¿Hace eso Madonna cuando has pagado una pasta por verla cantar en playback y has hecho colas de horas pasando frío en la calle? Pues no hay más que hablar.

Hay una nueva religión en la cultura de baile y su profeta se llama JC Brooks.

texto y fotografías: Alejandro Arteche
Tags: ,

About author

Curabitur at est vel odio aliquam fermentum in vel tortor. Aliquam eget laoreet metus. Quisque auctor dolor fermentum nisi imperdiet vel placerat purus convallis.

0 comentarios

Publicar un comentario