Jack Skuller, un mocoso dispuesto a patear a los teen idols de pacotilla


Con solo 14 años, Jack Skuller viene dispuesto a salvar el rock n roll









Hagamos la prueba. Todos o casi todos tenemos un vecino, sobrino o hijo adolescente. ¿Qué es lo que escucha habitualmente? ¿Ragatón, bumping, Jonas Brothers, descargas ilegales que ni sabe lo que son?

Atrás quedaron los tiempos en que los ídolos para adolescentes tenían nombre y apellido y una (más o menos) reputación musical. El glam de Sweet o Gary Glitter era devorado por quinceañeros ingleses que no sé yo si entenderían muy bien el significado de ver a hombres subidos a botas de plataforma, pintados como fulanas o con cascos militares nazis, pero ahí estaba toda una legión de chavales dándolo todo por sus ídolos en programas como Top of the Pops. ¿Y quiénes eran las que abarrotaban las primeras filas de los conciertos de Elvis más que jóvenes chillonas que aún les quedaba algún que otro año para alcanzar la mayoría de edad?

Hubo un tiempo en que gran parte de la música estaba dirigida a los adolescentes ya que estos eran los verdaderos consumidores de discos, conciertos y revistas del ramo y porque, de la cultura que adquirieran en esa etapa tan importante de su vida, sería su bagaje el día de mañana.

Con el panorama musical tan convulsionado, poco o nada de elementos innovadores en la escena y una industria que agoniza entre tremendos estertores sin saber como enfocar un futuro en el que sobrevivir, hasta el fenómeno fan ha ido derivando en algo tan abyecto como la subespecie llamada "carpeteras".

A las carpeteras les da exactamente igual la música que se haga. Solo se mueven por caras bonitas y productos inalcanzables (bien por su lejanía geográfica o bien por su -oculta- orientación sexual) que como mucho logran atraer su atención no más de seis meses. Esta devoción express profesada por las carpeteras es correspondida por la industria con material insulso y de desecho que en el mayor auge del fenómeno fan no habría pasado la primera criba de calidad.

La aparición de Miley Cyrus en el pasado Rock & Rio de Madrid dejó ojiplático a todo el mundo. Los padres escandalizados porque la dulce Hannah Montana de la televisión se había transmutado en una lumi de Las Vegas y las hijas decepcionadas porque esa no era la rubia que veían en televisión. El fallo cometido por la industria de querer pasar un producto infantil ya quemado como Hannah a una Madonna serie B en una rápida transmutación de niña a mujer sin el paso previo le está costando la carrera a la hija de Billy Ray Cyrus, que anda los últimos tiempos dando tumbos sin ton ni son

¿A quién interesa, por ejemplo, Justin Bieber? Un niñito del montón. Sosito hasta decir basta y que es el típico que no mirarías si compartiera pupitre en tu instituto. Por no hablar de Jonas Brothers. Separados, uno preocupados en machacarse en el gimnasio acompañado de "amigos íntimos" con los que pasearse en ceñidos shorts por la calle, el otro casado y haciendo vida aburrida de matrimonio de urbanización de extrarradio...

Bueno, pues por fin parece que ha llegado la solución a todos los problemas de los que aún seguimos amando la música y queremos que el orden universal se mantenga y todo siga como siempre. Llámennos conservadores, llámennos idealistas, locos... pero la salvación está aquí y la hemos encontrado.

Es jovencito, tiene catorce años y se da un aire a Siah LeBeouf cuando empezaba. Se le ve tímido y buen chico (aunque ya sabemos que estos son los peores y por eso nos gustan, porque sabemos que en algún momento su lado oscuro aflorará y pegará el petardazo) y además, ama el rock n roll.



Su debut ha sido con un single de vinilo, como debe ser. Con trajes comprados de quinta mano o heredados de su abuelo, un tupé discreto y una guitarra blanca, Jack Skuller ha lanzado una bomba llamada "Love is a drum" llena de rock n roll añejo.

El single es puro sonido Sun Records y a la apuesta de Skuller, arropado por una independiente, es fuerte. La poderosa batería de su estreno discográfico está tocada por el percusionista de Nada Surf y al bajo y la producción anda Daniel Rey, conocido por sus trabajos con los Ramones. El mocoso, además, es el autor de los dos temas del single.

Podríamos decir que Jack Skuller viene a ser la respuesta americana a Kitty, Daisy & Lewis y, lo mismo que en el trío de hermanos, sobre él recae la sospecha de que pueda estar teledirigido pero... ¿a quién le importa? ¿Cuántos grupos prefabricados nos hemos tragado? Si el márketing es bueno, nosotros encantados.

Por lo pronto, tras el éxito de su single y como avance al primer larga duración, Jack ha cogido su guitarra, se ha largado a una barbería vintage y ha descargado sobre sus clientes una espídica versión muy honesta del "Get Rhythm" de Johnny Cash, la cual estoy seguro que el hombre de negro hubiera dado su aprobación.



En muchos medios ya están considerando a Skuller como un puente para que los adolescentes entren al rock n' roll a través de su disco y que a partir de ahí descubran que hay cosas maravillosas como Elvis, Buddy Holly o Ricky Nelson y acostumbren a comprar discos, ir a conciertos... Soñar es gratis ¿no?

Esperemos que el éxito de Jack Skuller dure y pueda desarrollar una carrera interesante. Recordemos un caso parecido en la década de los noventa con el inglés Jimmy Ray que fusionó el rockerío de Johnny Burnette con máquinas realizando un disco bastante decente y del que nunca más se supo.

Crucemos los dedos.

Alejandro Arteche
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