Miedo y asco en Las Vegas de Elvis


La banda sonora del próximo espectáculo del Circo del Sol con la música de Elvis Presley confirma nuestras sospechas.






En su momento, las noticias que llegaron sobre "Viva Elvis", el nuevo espectáculo del Circo del Sol en Las Vegas con las canciones de Elvis Presley como banda sonora nos hizo pensar en lo peor.

Canciones remezcladas con estética moderna, hip hop, rap... la primera palabra que nos venía a la mente era miedo. ¿No hay nada sagrado? llegaron a preguntarse en su momento los Lords of the New Church y no, parece que no lo hay.

Existe la leyenda urbana que una serie de grandes artistas y personajes públicos en un momento dado de sus vidas decidieron retirarse de la vida pública autoexiliándose a una isla perdida privada y llena de lujos donde vivir como dioses. Se comenta que ahí estarían Jim Morrison paseándose en pantalones de cuero por la playa, James Dean ejerciendo de cenicero humano en el restaurante del resort, Jimmy Hendrix e incluso Jesús Gil, que yo escuché un día que la periodista Pilar Eyre dijo en televisión que estaba vivo.

En esta isla de las almas perdidas se creía que estaba también Elvis, aunque eso siempre ha sido motivo de duda. Primero porque una de las normas para poder residir en ella es la discreción y ya sabemos que al Rey del Rock le encantaba eso de aparecerse en gasolineras y centros comerciales a las tantas de la madrugada para ser retratado en periódicos sensacionalistas.

Otra de las pistas que hacían dudar de su existencia era que el día de la boda de Lisa Marie con Michael Jackson, Elvis no apareciese por sorpresa y le arrease un bofetón a la niña por la tontería que estaba haciendo. Una de dos, o Elvis no estaba vivo realmente o el Rey del Rock aprobaba el matrimonio de su hija con el Rey del Pop.

Por si quedaba alguna duda, esta es la afirmación que sí, que Elvis está muerto porque otro en su caso, escuchando la atrocidad que han hecho con sus canciones, ya estaría prendiendo fuego a medio Las Vegas para vengar su honor.

Dejando al lado la producción del disco y las remezclas que sitúan la voz de Elvis en un segundo plano bastante mate para que se luzca la ampulosidad de la instrumentación (vacía y barraquera por otra parte como de Festival de la OTI), los guiños a la urban culture, el rollito hip hop tan irritante o la manía de meter ruiditos de vinilo viejo en las grabaciones (por Dios, que condenen a pena de muerte al inventor del pluggin de ruido de vinilo usado), lo peor de esta producción buena para nada ha sido la genial idea de los duetos.

A alguien se le ha ocurrido que para vender el disco en los diferentes países (y supongo que para engañar a los cuatro fans completistas hasta el absurdo), lo mejor es que cada país tenga a una de sus "estrellas" haciendo una ouija con Elvis en un dueto virtual. Sí, yo también estoy llorando solo de pensarlo.

En España la agraciada ha sido ese clon de María Ostiz, esa abanderada de las nuevas indie catequistas perpetrada con guitarra española en funda de cuadros escoceses escapada de "Cuéntame" que es Russian Red. ¿Sabría Russian Red quién es Elvis? Recordemos que cuando una revista musical le propuso posar vestida como Elvis Costello, la niña se pasó la noche anterior bajándose discos de internet del susodicho para enterarse quien era el tipo al que tenía que emular. ¿Sabrá la rusa roja que hay dos Elvis en la música o se pensará que tenía que hacer un dueto con el tío del que se bajó hace unos meses unos discos de internet? Claro que encima tenemos que dar las gracias por haber escogido a un icono indie y no a Thalía, como les ha tocado a otros.

Doce canciones que van desde "Love me tender" a "King creole" pasando por "Blue suede shoes" o la que siempre ha sido mi favorita del repertorio de Elvis, "Burning love", y que ahora tengo que soportar como su grandeza ha sido mancillada por unos arreglos AOR de rock duro, pero rock duro del peor, como de concursante de Operación Triunfo queriendo ir de rockero con pantalón de polipiel, coreografía chunga de profesora de aerobic y despliegue de gorgoritos bisbaleros. La muerte en vida.

Y cuando aún no te has repuesto del mal trago que supone este disco (por menos la ONU ha declarado otros actos crímenes contra la humanidad), para rematar el disco nos calzan una versión de "Suspicious minds" en clave de los peores y más mesiánicos U2.

Elvis no se merecía esto. Nosotros no nos merecíamos esto. El mundo no se merece esto.

Alejandro Arteche
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1 comentarios

  1. Cuanto más te cabreas mejor escribes.

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