La historia del punk angelino, de las crestas a los skaters


Se publica en castellano la historia del nacimiento del punk en Los Angeles.






Ummm. Punk. ¿Cómo lo definimos? ¿Cómo creamos el árbol genealógico? ¿Cuándo nace y cuándo termina? ¿Cómo lo establecemos dentro de la historia de la música? Complicada tarea. Hace unas semanas fallecía Malcolm McLaren, considerado por los medios y agencias de noticias como creador, inventor, padre, impulsor… del punk. Pero ¿de qué punk?. Vayamos por partes, que diría Jack el destripador.

Puede que sí, que McLaren tuviera mucho que ver en la aparición del movimiento punk en Inglaterra y de hecho le vino muy bien la historia para sacarse su dinerito vendiendo trapos a las modernas y gualtrapas de turno pero ¿pudo influir en algo a Los Ramones en Nueva York o a los X en Los Angeles?

Para poder definir los orígenes del punk habría que dividirlo en tres pilares base sobre los que sustentar el movimiento: Londres, Nueva York y Los Angeles. Los tres con puntos en común a la hora de originar un movimiento pero, a la vez, tan distintos.

Del nacimiento del punk en Londres y Nueva York tenemos sendos libros que hablan perfectamente del tema e instruyen al investigador. Estos son “England’s dreaming” y “Por favor, mátame”. Ambos contados en primera persona por los protagonistas de la historia y construidos a base de declaraciones, contrastes de historias, recuerdos… Ahora se edita en castellano el tercer pilar que faltaba, la historia del punk a través de la ciudad de Los Angeles.: “Tenemos la bomba de neutrones”.

Escrito por Marc Spitz y Brendan Mullen y construido como las otras dos antologías del punk a través de las declaraciones en primera persona de los implicados, este es quizá el libro más diferente de los tres.

Por un lado el punk en Los Angeles entra a través de David Bowie, Iggy Pop y la admiración por el glam inglés y no a mucho tardar deriva en movimientos skinheads y el hardcore, cosa que no ocurrió en las otras dos ciudades.

En Los Angeles las drogas duras, heroína sobre todo, está presente desde el primer momento y aunque sus cabecillas son apenas adolescentes ya tienen mucha calle vivida. Los estudiantes de escuelas de arte son en Los Angeles sustituidos por jóvenes escapados de sus casas, víctimas de abusos, enganchados a las drogas que se prostituyen para ganar dinero y viven en hoteles de mala muerte, habitaciones compartidas y nidos de ratas.

The Zeros, Weirdos, The Germs, Runaways, X, Gun Club… van desfilando por las páginas de “Tenemos la bomba de neutrones” para contar sus experiencias y recuerdos. El libro les sirve a Joan Jett y las Runaways para arreglar cuentas pendientes con el que fue su mentor y para que las Go Go’s sean puestas verdes por todo el mundo.

Belinda Carlisle y sus compañeras de las Go Go’s son definidas por el resto de la escena punk angelina como lo peor de lo peor y una de las cabezas mejor amuebladas del movimiento resulta ser la de la antigua componente de X Excene Cervenka, siempre con la palabra justa, dictando sentencias y poniendo a cada uno en su sitio con la mayor delicadeza y clase posible.

La historia de “Tenemos la bomba de neutrones” llega hasta principios del siglo XXI. Al fin y al cabo movimientos como el hardcore, el skate o el grunge, son hijos del punk angelino y aquí están las pruebas y los puntos de conexión. Todo narrado de una manera ágil e interesantísima que engancha con un montón de cotilleos y curiosidades, como por ejemplo que Johnny Rotten estuvo a punto de convertirse en cantante de Devo al disolverse Sex Pistols y que todo se organizó en Jamaica con un gran porro por medio o como Iggy Pop, gran admirador de Jim Morrison, se fabricó unos pantalones de vinilo imitando los de cuero marrón de su ídolo, los cuales no podía permitirse pagar, y que cuando murió Morrison estuvieron pensando el resto de los Doors ofrecerle el puesto de cantante en la banda.

El libro de Marc Spitz y Brendan Mullen es de obligada lectura para poder entender al cien por cien un movimiento musical que, pese a quien le pese, fue mucho más que cuatro tarados con crestas de colores, imperdibles en la ropa y cientos de escupitajos volando por el aire.

Alejandro Arteche

"Tenemos la bomba de neutrones (la historia nunca contada del punk de Los Angeles" escrito por Marc Spitz y Brendan Mullen está editado en castellano por Munster books.

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