Madrid vuelve a ser tecnicolor. La historia de Rock-Ola contada por sus protagonistas.


Al cumplirse el veinticinco aniversario del cierre de la mítica sala de conciertos madrileña Rock-Ola, un documental y un libro recogen su historia contada por los asiduos al local.









¡Quien lo diría!. Hace ya un cuarto de siglo que la discoteca madrileña Rock-Ola cerraba sus puertas para siempre. El “templo de la movida madrileña” fue un icono cultural en una ciudad en movimiento constante con ansias de escapar de un pasado oscuro y gris y alejar el fantasma del franquismo de sus calles.

Parece que fue ayer cuando el rótulo blanco con letras negras iluminaba la calle Padre Xifré y aunque han pasado veinticinco años de su desaparición, el nombre de Rock-Ola sigue estando vigente y vivo en la memoria colectiva, aunque fuese uno de los grandes olvidados dentro de los fastos que la Comunidad de Madrid organizó sobre “la movida” aún siendo Rock-Ola uno de los catalizadores de la misma. Veinticinco años es tiempo suficiente para que los recuerdos se posen y haya la suficiente perspectiva para analizar el fenómeno de una discoteca que en su escenario dio las primeras oportunidades a artistas hoy consagrados y que no merecía un final tan triste.

Hace unos años comenzó a aparecer en internet una serie de avisos y una página web que anunciaba que Rock-Ola volvía, aunque fuese de manera virtual. Una serie de amigos intentaban recuperar el espíritu de la sala colgando archivos con las entradas de los conciertos, videos de las actuaciones allí celebradas, comentarios de los clientes… Poco a poco la historia va tomando forma y entra en escena Antonio de Prada, el director de “Rock-Ola, una historia de la movida” que ahora se publica en dvd, a la par que edita un libro sobre el tema.



- Una sala de leyenda llena de leyendas… urbanas -

¿Cómo se te ocurre hacer un documental sobre Rock-Ola cuando, por edad, no llegaste a conocerla?

Yo acaba de salir de la escuela de cine y un amigo que estaba en el grupo de los que estaban creando la web me pasó unas cintas de video que un técnico de sonido de Rock-Ola le había dejado y me pidió que si podía convertirlas en clips para colgarlos. Veo esas cintas y descubro que el material era increíble y era una pena desperdiciarlo sólo para unos clips de internet, que se podía hacer un documental y como teníamos algunos contactos, cogimos una cámara y empezamos a entrevistar a gente por abril de 2005 y ellos nos pasaban teléfonos, por la web nos escribía gente de grupos…

Me asombra lo que cuentas de los videos porque toda la vida ha corrido la leyenda urbana que el famoso incendio poco antes de cerrar Rock-Ola fue provocado y que el archivo gráfico y de videos no se destruyó sino que había sido sacado días antes.

Hay muy poco material. En principio se quemó todo pero hay gente que tenía cosas como ese técnico de sonido o algún grupo que se lo pasarían en su época. Al principio era una pelea encontrar cosas porque no había. La grabación que sale de Los Nikis la tenían ellos, por ejemplo. Lo del incendio provocado me lo ha comentado más gente, pero no sé. Pepo, que era el diseñador de los carteles, no conserva casi ninguno. Yo hablé con el dueño de la sala y me dijo que ese rumor no es real. Según él, en la última época la sala iba mejor económicamente que cuando tocaban grupos porque con las fiestas temáticas los gastos eran mínimos. Con una fiesta haces cuatro cosas, cobras una entrada pero no tienes que pagar al grupo, el hotel… no hay tanto ingreso pero los gastos son prácticamente cero.

Otra leyenda urbana es el famoso garrafón.

Eso lo hablé con Pepe el de seguridad que era quien dejaba entrar las bebidas y decía que no, que garrafón no era. Era whisky escocés del más barato, pero garrafón no. Todo son anécdotas. Ni el documental ni el libro son hechos probados, son recuerdos de gente que igual los tiene exagerados. Es un documental y un libro de recuerdos, no de historia. Hay una escena en el documental cuando Jesús Ordovás habla los escupitajos de la gente a Siniestro Total. El recuerda una lluvia de doscientos lapos y dice que Germán Coppini se limpiaba uno de la cara y le caían veinte más, pero ves el video y no les caen tantos.

Bueno, no le caerán muchos pero la imagen que pones del concierto cantando con un primer plano de un escupitajo enorme resbalándole lentamente por la cara yo creo que ya vale por los doscientos que recuerda erróneamente Ordovás. ¿Entonces piensas que Rock-Ola está excesivamente mitificado incluso por los que estuvieron allí?

Piensa que son recuerdos de hace veinticinco años. Lo importante no era el lugar, era la gente que fue. Escuchando a todo el mundo creo que el éxito de Rock-Ola aparte de la gente que lo llevaba y que Pepo y Lorenzo controlaban de que iba el tema, es que dejaban hacer a todo el mundo lo que quería. Eran muy abiertos de mente. Yo he visto entradas de espectáculos de mimo, teatro alternativo, Los Chunguitos tocaron allí… ¡Hasta hubo exhibiciones de esgrima!. Si tú tenías una idea un poco curiosa te dejaban hacerla. Y luego ha dado la casualidad que muchos de los que fueron se han convertido en artistas potentes y estaban allí, tomando cervezas juntos. Cuanto más investigas eso más te das cuenta. Ves las primeras películas de Almodóvar y muchos de los que aparecen son rockoleros. Entonces yo me los imaginaba a todos allí tomando cervezas y en vez de estar hablando de fútbol estar pensando en hacer “Laberinto de pasiones”.


Al poco de inagurar la sala, la actuación de Spandau Ballet en plena explosión de los Nuevos Románticos fue un gran éxito.

- La memoria de los anónimos frente al peso de los famosos -

A pesar que no se hablara de fútbol entre los asiduos al pub de la planta de arriba o al oscuro agujero que era la sala de conciertos del sótano, como bien dice Antonio de Prada en Rock-Ola tuvo cabida de todo ya que estaba abierta los siete días de la semana. Exposiciones de fotos, coloquios, presentaciones, conciertos, fiestas… Incluso la retransmisión en pantalla gigante de video de algo tan poco moderno en ese momento como el Mundial de fútbol celebrado en España en 1982. Todo valía para atraer a gente. Pasado el tiempo, la movida se asocia a caras y nombres populares como Alaska o Antonio Vega. Curiosamente las canciones de muchos de ellos que ahora son himnos de la movida indispensables en cualquier disco recopilatorio del asunto, sólo sonaban en Rock-Ola si el grupo actuaba en ella. En la cabina los djs tenían gustos más extremos y la gente llenaba la pista de baile con los sones de Bauhaus. Pinchar Nacha Pop o Mamá, como cuenta la dj de la planta superior, hubiera significado que te tiraran un zapato a la cabeza por lo que sus discos no se ponían nunca.

Es curioso que hables de los famosos que frecuentaban la sala cuando ninguno de ellos aparece en el documental. No está Alaska, Radio Futura o el Zurdo a pesar de que se les considere “oficialmente” padres de la movida.

Esa pregunta me la hicieron hasta mis amigos cuando empezamos a rodar. No quería a nadie de esos. La mirada de Alaska o Almodóvar está muy vista y hay cientos de libros. El protagonista aquí no es la movida, es Rock-Ola. De la movida se habla al principio para situar al espectador pero yo quería hablar de la sala. Cuando veía las entradas con los grupos que habían tocado allí, a la mitad no los conocía y me puse a investigar que había sido de ellos y que hacían ahora. Tal y como está planteado el documental desde el principio, era que la historia la contaran los protagonistas sin voz en off. Yo ruedo a Almodóvar, lo saco tres minutos después del trabajo que puede costar eso por su agenda y luego sale menos que el técnico de luces que me interesa más lo que dice. Pues no. Yo quería que entre ellos fueran contando la historia enlazándose unos a otros. Como cuando sale El Hortelano diciendo “me gustaba porque había poca luz, estaba oscuro” y acto seguido aparece Pepo diciendo “mejor, mejor que hubiera poca luz”. Yo quería eso.

Aparte que para que salga la típica que echa pestes de la movida, que dice que fue lo peor y que no estuvo nunca cuando si ha logrado ser algo es gracias a ellos, mejor que se quede en su casa ¿no?

Es que los famosos me podían desequilibrar el documental porque parece que lo que diga Almodóvar o Alaska es más cierto que lo que dice un empleado de la sala y no es así. Quería gente que fuera conocida o no, pero que no estuviera asociada a la movida de manera directa. Lo lógico hubiera sido entrevistar a Jaime Urrutia de Gabinete Caligari pero saco a Edi y Ferni que yo creo que no les han entrevistado nunca, mientras que a Urrutia le hacen hasta documentales y cuando estaban en Rock-Ola o en el camerino estaban los tres, no sólo Urrutia. Me apetecía oír a “los que están detrás” y no me arrepiento aunque pueda haber gente que no esté de acuerdo. Creo que las mejores entrevistas son de los menos conocidos como Isma de la Broma de Satán, que te cuenta anécdotas que Almodóvar no te puede contar. Ouka Lele sale poco porque del Rock-Ola ni se acordaba. Al Zurdo le entrevisté pero es que no iba al Rock-Ola y con La Mode toco sólo una canción en una presentación y como no salía por las noches no fue nunca. ¿De qué me va a hablar entonces?.

¿Y Ramoncín que pinta en el documental? ¿Lo has puesto como contrapunto? Yo le recuerdo echando pestes de la movida, componiendo canciones contra la Nueva Ola y creo que estuvo en alguna fiesta o algo de Rock-Ola y terminó pegándole a uno de Glutamato Ye-Ye.

Es que Ramoncín actuó allí. Y es más, fue de los que más cobró en esa época que yo he visto el contrato. Por la imagen mediática que tiene parece que sale mucho en pantalla pero lo cronometras y sale tanto como Rubi. Si eso pasa con Ramoncín imagínate si saco a Almodóvar. Lo de la pelea con el Glutamato es verdad, pero de esas hubo varias. Uno de Loquillo pegó a un Gabinete también.

Es curioso que en un documental sobre una sala de conciertos haya tan poca música. Supongo que será por tema de derechos de autor.

En parte sí. La actuación de Parálisis Permanente la hemos tenido que poner sin sonido porque la editorial pedía por 40 segundos 2.000 euros. Entonces ese defecto lo he convertido en virtud y todo lo que sale es material inédito, como la de Siniestro Total cantando “Yo quiero ser Alaska”.


Programas de televisión como “Caja de ritmos” utilizaron el escenario de Rock-Ola como plató para sus grabaciones.

- Tartas de nata, cuchillos y el final de un sueño -

Aunque a muchos les parezca que Rock-Ola duró muchísimo tiempo, todo ocurrió en menos de cinco años. La sala se abría en 1981 y cerraba en la primavera del 85 tras un trágico incidente que se saldó con un asesinato en la puerta del local. Entre medias, los grupos que habían dado sus primeros pasos en su escenario estaban llenando pabellones de deporte, cobraban cachés millonarios, salían en televisión a todas horas y eran recibidos por el Alcalde de Madrid con todos los honores. Rock-Ola había cumplido su cometido y la movida, como una especie de Holden Caulfield, tenía que hacer su paso de la adolescencia a la madurez aunque éste fuera traumático y dejara cadáveres –inmobiliarios y reales- por el camino.

Tras el cierre de la sala, Rock-Ola se convirtió en tienda de muebles, taller mecánico y creo que lleva varios años cerrada. ¿No se os ha ocurrido alquilarla para presentar dentro el dvd?

Me he enterado que hace un mes la acaban de comprar y van a convertirla en trasteros. Hubiera estado bien presentarlo allí. Intenté grabar dentro pero no me dejaron. Sabían que eso era el Rock-Ola pero no me dejaron rodar para enseñar como estaba ahora. Pensaba acabar así el documental pero me alegro de no hacerlo porque habría quedado triste verla. ¡Un taller de coches abandonado hacía 6 años!.

¿Conoces el libro de Pablo Martínez Vaquero “Ahora, no mañana” en la que un capítulo está dedicado a los sucesos de Rock-Ola y entrevista a testigos de la pelea? Ellos cuentan una versión un poco diferente a la que aparece de los responsables de la sala en tu documental, que es como muy descafeinada.

No lo conozco. Soy consciente de que hay varias versiones del suceso, porque en el documental falta la historia del hijo del dueño y él lo contaba también de otra manera. Mientras preparaba el libro, encontré la sentencia del juicio y se acerca bastante a lo que dicen los de la sala aunque no es exactamente igual.

Pero había mucha violencia en la sala.

En el interior de la sala casi nadie recuerda violencia porque estaba bastante controlado. En la puerta sí se recuerda bastante. La seguridad mantenía bastante a raya a las tribus.

Hombre, dentro igual no había violencia entre los clientes porque ya se encargaban los de seguridad de suministrarla ellos. Recuerdo que a Las Vulpess las metieron en el camerino y las querían pegar y al batería de un grupo le sacaron a sopapos tras un concierto suyo.

Pepe, el de seguridad, me contó que la de Vulpess se cagó en los porteros del Rock-Ola desde el escenario y Pepe les fue a preguntar al terminar el concierto que de qué iba eso y le sale uno diciendo que era el mánager y tal y va Pepe y le dice “pues tú vas a cobrar el doble”. Me han contado alguna más de esas. En el documental lo corté porque quedaba largo pero aparece en el libro. Es que Pepe te dice “imagínate a 50 punks borrachos y llega el encargado y te dice que no entra nadie más. ¿Cómo le dices a esos que llevan dos horas esperando en la calle que no entran?”. Les han ido a buscar a la puerta con escopetas, les han tirado adoquines… a Pepe le llamaban “el acartonado” porque le pinchaban con navajas y no sangraba, porque debajo de la chaqueta iba forrado de cartones y papel. Había noches que esa puerta era muy chunga, que los punkis de esa época si no les molabas te daban una paliza y se quedaban tan tranquilos. No digo que no se les fuera la mano a los de seguridad, pero con el paso del tiempo muchos recuerdan con cariño a Pepe. Todos hablan de él en el documental y muchos son amigos suyos ahora. Como dice Fernando Martín “la libertad tiene un precio” y en Rock-Ola había mucha libertad pero a base de garrafón y de hostias.

También había otro tipo de violencia más cómica, como cuando en pleno concierto de Parálisis Permanente unos punks le estamparon una tarta de nata al pobre Eduardo Benavente.

Ja, ja, ja. Esa anécdota no la conocía. Me habían contado otra de tartas tirándoselas todo el mundo. Esto va en el libro porque el primer montaje del documental era como Titanic, duraba más de dos horas. Hay un facebook de rockoleros y cada día encuentras cosas nuevas, es increíble. El otro día subieron una tarjeta de “mesa reservada”. Nadie me había dicho que en Rock-Ola se podía reservas mesas. Eso fue en un concierto de Objetivo Birmania y nadie me había dicho nada.

Volviendo a la noche del crimen, en el documental lo cuentan como de pasada, como si fuese una pelea sin más cuando todo el mundo sabía que eso venía de atrás y que en cualquier momento podía pasar, que los ánimos entre rockers y mods estaban muy caldeados y la banda de rockers de “el francés” y las palizas que les daban a los mods eran muy conocidas. No se pueden hacer los sorprendidos la gente de la sala hablando del asunto como un hecho aislado.

Las tardes mods de Rock-Ola eran muy famosas. En Avenida de América se pegaban bastante entre ellos, es cierto. Mi idea no era hacer algo histórico sino contar historias. Por ejemplo, por la sentencia del juicio yo sé que le asesinaron clavándole una navaja y sin embargo Pepe recuerda un destornillador. Yo lo dejo todo, que cada uno cuente el recuerdo que tiene y que sea una navaja o un destornillador da igual. Quería que los que estuvieron en ese local dijeran “esto era así” y que los que no fuimos nos queden las ganas de haber estado allí y eso creo que lo he conseguido por los comentarios de la gente que estuvo en la proyección en Documadrid, o que Pepo me dijera que se había emocionado viéndolo. Las leyendas son leyendas.

¿Te ha quedado alguien por entrevistar? ¿Has tenido pegas con alguien que se haya negado?

Camareros, que no localicé a ninguno y poco más. Con Mario Armero lo intenté pero como ahora se hace fotos con el Rey sólo pude contactar con su secretaria y no pasé de ahí. Y Paco Martín, que nada. Con Kike Turmix quedé pero andaba ya pachucho y al de pocos días de contactar con él fue cuando falleció. Nadie me ha dicho que no, todos me han cedido fotos y videos. Les he dado la brasa que no veas y todos simpatiquísimos. Nada de quejas con nadie. Todos súper amables y con paciencia infinita. Les estoy muy agradecido a todos. Por eso se va a publicar también el libro, porque muchas cosas se quedaban fuera del documental por su duración y me daba pena.

Alejandro Arteche

El dvd “Rock-Ola: una noche en la movida” se edita en abril por Avalon.

El libro “Rock-Ola templo de la movida” se edita en abril por Amargord.

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5 comentarios

  1. Que maravilla, enhorabuena y gracias Alejandro por descubrirme el documental y el libro que ya tengo encargado. Me parece estupendo que sean los protagonistas de "segunda fila" los que cuenten las historias, seguro que son mucho mas certeras y creibles que las que podrían haber contado los que ahora reniegan de movidas varias. Para mi es fascinante toda aquella época, ya lo sabes, pero cómo no la pude vivir tan de cerca agradezco este tipo de entrevistas. Un abrazo. Manuel Jimenez.

  2. Yo vivía al lado del Rock Ola, dentro estuve un par de veces, por la tarde.Por la noche no me dejaban salir. Me acuerdo de ver a los mods bajar juntos por la Avda de América al finalizar la sesión de tarde por miedo a encontrarse con los rockers.¡Iban unos 500 juntos! Tambien me acuerdo que cuando iba al cole, me quedaba flipado viendo los carteles de las actuaciones que estaban en la calle, ¡la cantidad de veces que estuve apunto de arrancar alguno para ponerlo en mi cuarto!
    Casualmente la discoteca M&M donde tocaron, entre otros, Kaka de Luxe, estaba muy cerca, en la calle Bejar nº8. De esto me enteré ayer.

    Se ha muerto Malcom McLaren.

  3. como puedo conseguir el libro y el dvd? muchas gracias y enhorabuena por el trabajo, soy un gran seguidor de la movida, aunque no la conociera por edad al igual que el autor y pienso igual que el, mejor una historia contada por gente que vivio la movida y no reniega de ella, como hacen almodovar y alaska, aunque luego los invita el principe de monaco y van los primeros a representar a la movida....jejeje...gran trabajo ;)
    jordi, desde un pueblo de alicante.

  4. Hola Jordi.

    El libro creo que aún no ha aparecido. Está a punto de publicarse. El dvd ya lo tienes en las tiendas. Lo edita "Avalon" y deberías encontrarlo sin problemas en sitios tipo El Corte Inglés. Donde lo tienen sin problemas es en Fnac porque ya lo he visto en las estanterías. Lo que ocurre es que, al menos en Bilbao, en vez de en la sección de dvd está en la de música. Es cuestión de preguntar o de mirar en su web si no tienes Fnac cerca de casa.
    Un saludo!

  5. En Rock-Ola no hubo ningún "asesinato". El rocker fallecido pinchó con una navaja a un mod y el hermano de éste le dio al agresor un golpe que se saldó con su muerte. Fue absuelto por obrar en defensa propia.

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