Los niños mutantes crecen y se hacen padres de familia


El grupo granadino presenta su nuevo disco “Las noches de insomnio” donde se presentan más maduros pero igual de incómodos y difíciles que siempre para el espectador que quiere pop sencillo de usar y tirar.





Quedan pocas horas para que los componentes de Niños Mutantes asistan al recital que Raphael va a dar esta noche en Granada. Están invitados y luego les van a presentar al divo en el camerino. ¿Habrá escuchado Raphael la versión que los granadinos hicieron de su “Como yo te amo”? ¿Qué le habrá parecido? Hasta la noche no sabrán la respuesta pero ahora son ellos quienes nos tienen que contar cosas sobre “Las noches de insomnio”, nuevo disco con el que se estrenan en discográfica nueva, “Ernie producciones”, tras terminar su relación con “Astro”.

Todo lo anterior salió con “Astro” -nos cuenta Juan Alberto, cantante del grupo- y teníamos con ellos un relación muy larga que finalizó de la manera que finalizan muchas relaciones en esta vida. Este disco sale con el sello de nuestro mánager, Josiño, que es el tío más legal y trabajador que nos hemos encontrado en todo el tiempo que llevamos en esto, así que hemos decidido coproducir el disco y autogestionarlo todo. Del sonido se han encargado los técnicos habituales que llevamos en directo porque queríamos hacerlo todo con gente cercana al grupo, con la que nos unen lazos profesionales y afectivos.

¿En este disco va a haber algún regalo? Estamos acostumbrados a que en las primeras ediciones de otros trabajos vuestros se incluyan dvds con videos o conciertos acústicos.

No. Esta vez sólo hay canciones.

La portada de “Las noches de insomnio” es muy curiosa. Parece un dibujo normal un poco al estilo de Tintín de Hergé pero luego te fijas y ves a un niño con cabeza de perro y tiene algo de inquietante. Bueno, Hergé también tenía una vida oculta bastante de mal rollo y el submundo de Tintín no digamos… Con vuestras canciones también pasa un poco eso: parecen historias normales pero te pones a pensar un poco y ves un trasfondo turbio en las situaciones, algo tipo David Lynch.

Sí. Trata de trasladar el mensaje de nuestras canciones que tienen ese punto inquietante en el sentido que no hablamos de vidas normales y por eso la gente se identifica con nosotros, porque siempre nos centramos en el lado más oscuro de las personas. Los niños de la portada son así porque son niños mutantes. Siempre habíamos pensado que el nombre del grupo era un poco feo pero es que nos viene al pelo porque nosotros nos sentimos un poco mutantes en algunas situaciones.

Lo que más me gusta de vosotros es la variedad de estilos que tocáis en los discos. En trabajos anteriores habéis hecho desde música de baile a rockabilly furioso. ¿No os gusta encasillaros en un estilo único o es que tenéis una cultura musical libre de prejuicios?. Eso no es que abunde mucho…

Por encima de todo somos amantes de la música estemos en el lado que estemos, como músicos o como oyentes. Llevamos en esto un tiempo y hemos podido oír muchas cosas. Intentamos ser esponjas, llenemos de lo que oímos e intentamos no cerrarnos a un sólo género, cosa que en la escena independiente es complicado porque hay muchos tabúes y dogmas. Nosotros siempre intentamos oír la música sin pensar quien la hace o si es políticacamente correcta. Por eso no nos importa hacer rockabilly o canciones tradicionales sudamericanas como en este disco o cercanas al baile o la psicodelia. No nos da miedo porque aunque nos movamos en diferentes estilos el resultado siempre termina sonando a Niños Mutantes.

En eso tienes razón. En este disco tenéis “Mi niño no quiere dormir” que es una especie de nana o tonada como medieval con letra al estilo de Vainica Doble pero que no chirría para nada con el resto del disco, la escuchas y enseguida notas el toque de Niños Mutantes.

No había pensado lo de Vainica Doble como influencia para esta canción pero puede ser porque nos gustan las Vainica. Tiene un poco de coña porque quiere ser una canción tierna e irónica pero el resultado es un poco amargo. Es una de las canciones dedicadas al tema de la paternidad que van en este disco. Vamos creciendo y desde el primer disco hasta este hemos contado nuestras vidas y desde hace diez años hemos pasado de ser niñatos adolescentes obsesionados con el amor pasional a ser padres de familia y como dice la canción “hacerse viejo es tener más problemas” ¡y ahora te aseguro que somos personas con bastantes problemas!



Dicen que este es vuestro disco más maduro, que habéis pasado de ser niños mutantes a convertiros ya en miembros de pleno derecho de la Patrulla X. ¿Lo del nombre del grupo viene por algún cómic?

¡Qué va!. Lo de Niños Mutantes fue una mezcla de dos nombres que nos gustaban al principio y los fusionamos con una perspectiva nula comercial por nuestra parte porque ha despistado mucho a la gente. Siempre han pesado que detrás del nombre había un grupo que haría una cosa mas jevi o más burra pero bueno, es como el nombre que llevas en el dni que tampoco lo eliges tú y al final te vas identificando con él.

Algo que me llama la atención de los grupos que aparecéis de Granada es lo cuidado que son vuestras armonías vocales, la importancia que dais a las letras. Ahí están casos como los Angeles en los sesenta, 091 en los ochenta y ahora vosotros o Lori Meyers. ¿Se puede hablar de una escuela granadina a la hora de componer?

No lo sé, pero es cierto que los grupos de Granada cuidamos mucho las melodías y las voces. Somos grupos de canciones. Habrá pocos grupos que a la hora de componer se hayan salido del esquema traidiconal de una canción y no usan desarrollos instrumentales de diez minutos. Es siempre usar la música como vehículo para la palabra. Es posible que haya conexiones porque es un testigo que se va recogiendo y dando a los siguientes. Cuando empezamos, 091 y Lagartija Nick estaban en momentos álgidos y eran el espejo en los que mirarte. Grandes ídolos y referentes de los que aprendíamos y que verlos en directo te incitaba a tener tú un grupo, era algo emocionante verlos porque querías hacer lo mismo. El otro día el cantante de Lori meyers nos decía que sigue sabiendo tocar las canciones de nuestro primer disco a la guitarra y que con 15 años ya nos venían a ver tocar. Eso sigue pasando ahora, se siguen creando nuevos grupos y como nos vamos oyendo los unos a los otros es lógico que el estilo continúe.

Vosotros cuidáis mucho los textos. Yo creo que más que canciones narráis pequeñas historias pero con el aliciente que como dais tantos datos es muy fácil ponerse en situación y plantearse todo el decorado, la trama, la emoción de la historia…

Siempre le hemos dado mucha importancia a los textos. Se puede hacer música desde la perspectiva que uno quiera pero nosotros hemos elegido la intensidad de transmitir emociones importantes. Para decir tonterías y cosas vacías ya hay demasiados programas de televisión y cierta música demasiado comercial. Nosotros lo que hacemos es con el corazón y las vísceras y siempre ha sido una forma de terapia o confesión de cosas inconfesables. Siempre hemos derivado a la música nuestras preocupaciones por lo complejas que son las relaciones entre las personas y lo complicado que es el mundo actual que, en teoría, dicen que ahora vivimos mejor que nunca pero nosotros pensamos que es mentira. Nos gusta decir esto en nuestras canciones y por eso puede que no seamos un grupo fácil de escuchar, porque no somos complacientes en nuestras canciones. Nuestras letras pueden doler porque decimos cosas que son verdad pero que cuesta trabajo asumirlas.

Uno de vuestros discos más conocido es el de versiones. Habéis hecho sin problemas versiones de grupos tan dispares como Fangoria, Los Brincos, Mecano, Raphael o Depeche Mode llevándolas a vuestro estilo y con resultados muy dignos. ¿Nos vais a sorprender en la gira de presentación de “Las noches de insomnio” con alguna versión nueva?

Por el momento no. Vamos a intentar recuperar temas viejos que hace tiempo que no tocamos para este directo. Las versiones es un territorio que tenemos aparcado porque lo hemos explotado mucho y el remate fue la versión de Raphael que sin esperarlo ni pretenderlo se convirtió en la canción que más difusión nuestra ha tenido. Después del boom hemos dejado las versiones en segundo plano pero probablemente volveremos por divertimento porque nos parece un ejercicio desafiante y divertido. Elegimos canciones que nos gustan mucho y tenemos dos reglas a la hora de versioneárlas: como nos gustan, la primera regla que tenemos es no estropearlas y la segunda, hacerlas nuestras.

Alejandro Arteche

“Las noches de insomnio” está editado por Ernie producciones

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