Bailando como mariposas y picando como avispas al ritmo de Mr Sex Machine


Se publica el documental “Soul power” con los conciertos previos al combate que enfrentó a Muhammad Ali, el boxeador que bailaba como una mariposa y golpeaba como una avispa, contra George Foreman en Zaire en 1974.



Todo era un despropósito, pero es que la década de los 70 –llamada en la moda como “la década del mal gusto” cosa para la que nada estoy de acuerdo con todo lo que aportaron la infinidad de movimientos y tendencias que surgieron en esos años- era un auténtico despropósito.

Crisis mundiales, Estados Unidos metiéndose en guerras absurdas e imposibles de ganar, golpes de estado a tutiplén, dictaduras sangrientas en su punto más álgido de terror y sadismo, la cultura del todo vale…

Estados Unidos estaba a punto de sufrir uno de sus golpes más bajos al descubrirse el escándalo que llevaría a la caída al todopoderoso Presidente de la Nación Richard Nixon, pero antes, y como en todo buen circo que se precie y otra cosa no, pero América es un gran circo, todo el país pendiente de un hecho histórico: “Rumble in the Jungle”.

Don King, promotor de boxeo y considerado por especialistas deportivos de la época como un maestro a la hora de liar a la gente, destruir carreras de boxeadores y arruinarles, consiguió del gobierno del dictador zaireño Mobutu Sese Seko diez millones de dólares para organizar un combate de boxeo histórico que enfrentaría a Ali contra Foreman. En realidad costó mucho más que eso ya que cada boxeador cobraba cinco millones por pelear y a eso había que añadirle gastos de montaje, organización, viajes… Un dispendio para un país africano que vivía sumido en la pobreza más absoluta, la dictadura y el terror impuesto por un dictador que día sí y día también arreglaba los problemas de la nación a golpe de fusilamiento.

El combate no podía ser una pelea sin más y para ello se organizaron una serie de actos paralelos a celebrar los días anteriores a la pelea. El combate bautizado como “Rumble in the jungle” iría dentro de un paquete de entretenimiento llamado “Zaire 74” y que comprendía 3 noches de actuaciones en directo de lo mejor de la música negra del momento. James Brown, BB King, Miriam Makeba, Celia Cruz…

Eran momentos de grandes cambios sociales y culturales en América. Las reivindicaciones de los movimientos negros y el orgullo de la raza que reivindicaba sus orígenes africanos se mezclaban con las soflamas de supremacía negra que el bocazas de Muhammad Ali soltaba a la mínima ocasión que le ponían un micrófono delante como si fuera un loro de repetición.

Así que claro, cuando les proponen un Festival al continente de sus ancestros, todos se vuelven locos. Cuentan que cuando las primeras delegaciones de americanos negros llegan a Zaire para preparar el Festival, los nativos no dan crédito de lo que ven: un montón de efusivos extranjeros locos por su regreso a la tierra de sus antepasados llamando “hermano” a todo el mundo. Ante esas muestras de africanismo repentino, los zaireños alucinaban y no entendían nada porque para ellos no eran más que un puñado de americanos negros que encima les estaban vaciando las arcas del país.

En una de esas delegaciones iba Leon Gast, director de cine que ya había hecho algunos trabajos musicales con Grateful Death y que tenía intención de hacer un documental sobre las 32 horas de música que iban a celebrarse los días previos al combate y que juntaba a catorce artistas negros americanos de primera fila con lo mejor de la música africana en algo que se estaba empezando a bautizar como el “Woodstock negro”.

Gast consiguió la exclusiva del rodaje del espectáculo pasando por encima de Roman Polanski o el director de la Motown Berry Gordy, que también estaban interesados en el proyecto.

Los que conozcan la historia del combate saben que fue un cúmulo de despropósitos y desmadres. Desde el accidente de Foreman en uno de los entrenamientos que hizo que el combate estuviese a punto de suspenderse y retrasó todo varias semanas. Ali convirtiéndose en el nuevo Mesías que venía dispuesto a salvar a Africa de la pobreza, la miseria y la explotación con unos discursos llenos de populismo barato y aprendidos de memoria. El estadio donde se iba a celebrar todo y cuyos sótanos se encontraban plagados de celdas de detención ya que, además de para eventos deportivos, las instalaciones las usaban para fusilamientos en grupo. El tener que empezar el combate a las cuatro de la madrugada hora zaireña para que los americanos lo vieran en directo en sus casas por televisión a una hora decente…

Para Leon Gast el rodaje tampoco fue fácil. Nada más empezar gran parte de su equipo de rodaje se plantó alegando que un blanco no iba a saber captar el espíritu reivindicativo negro del evento ni la sensibilidad y experiencias del negro que regresa a la tierra de sus antepasados. Solucionado este tema, la suspensión del combate y su aplazamiento por el accidente de Foreman hizo que durante las semanas siguientes Gast continuara rodando material sobre Ali y los entrenamientos. El boxeador era un espectáculo andante y cada vez que abría la boca daba titulares por un tubo. El documental musical sobre “Zaire 74” había pasado a un segundo plano.


Cuando por fin se celebró el combate, Gast tenía rodados casi cien kilómetros de película. Una salvajada. Completamente arruinado y sin poder pagar a los laboratorios para revelar los rollos lo fue haciendo poco a poco en cuanto ahorraba algo de dinero. Tardó casi 15 años en completar el trabajo de positivado y pagar las facturas. No fue hasta 1986 que Leon Gast consiguió estrenar el documental que recibirá el título de “Cuando éramos reyes”.

“Cuando éramos reyes” es un excelente documental sobre todo lo que rodeó aquella aventura de “Zaire 74”. Ganadora del Oscar al mejor documental es completamente recomendable la edición en dvd del mismo que contiene como extras el combate completo tal y como fue televisado y la segunda parte del circo de Muhammad Ali, la pelea que se celebró al año siguiente en Filipinas contra Joe Frazier bautizado como “Trilla in Manila”.

Pero del proyecto musical en “Cuando éramos reyes” queda más bien poco por no decir nada. Escasos flashes de las actuaciones musicales. Segundos de BB King, dos fotogramas de Celia Cruz y una canción casi completa de James Brown.

Por supuesto que los tres días del festival musical fueron rodados por Leon Gast y su equipo. Estaban ahí, almacenados entre los descartes de los casi cien kilómetros de película revelada poco a poco y con la que se montó “Cuando éramos reyes”.

Algunas de esas actuaciones llevaban tiempo a disposición del público en formato dvd, ahí están “Live in Africa” de BB King o “Celia Cruz and the Fania Allstars in Africa”, pero no un montaje completo que mostrara la intensidad de esos tres días de fusión de la música negra americana con la africana.

Dirigido por Jeffrey Levy-Hinte a partir del material rodado en su momento por Leon Gast, el documental “Soul power” recoge por fin el festival musical previo al combate de Ali y Foreman, completando el círculo del proyecto que se inició en 1974 por Gast.

Estrenado en Estados Unidos en verano de 2009, “Soul power” aún no cuenta con fecha de exhibición en España y a estas alturas, cuando ya hay edición de la misma en dvd, dudo mucho que lo haga a no ser que sea a través de algún festival de documentales (se pudo ver en el “In edit” catalán del pasado año). Así que nada, habrá que echar mano de las distribuidoras habituales de material de importación para hacernos con una copia porque el material que contiene es de obligatoria visualización.

Alejandro Arteche

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1 comentarios

  1. El sabado pasado de madrugada pusieron dos buenos documentales en la 2, uno sobre la historia de la música negra americana, escueto pero con muy buenas imágenes y otro sobre James Brown. Supongo que estarías currando y no los pudiste ver

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