Luché contra la ley y la ley ganó




Se publica una discutible edición de “London calling” de los Clash por su treinta aniversario.



Dinamitaron a la sociedad capitalista desde dentro. O eso creyeron. Los niños de papá diplomático y con estudios en escuelas de arte jugaron a ser punks viviendo en casas ocupadas y pintándose la ropa porque no tenían detrás a los dueños de una boutique que les regalase los trapos como ocurría con los Sex Pistols, pero llegaron al mismo corazón del capitalismo firmando con una multinacional –entonces americana, hoy nipona- para bombardear el poder desde dentro.

Aunque a veces se les fuera un poco la olla y tuvieran un pequeño cacao de conceptos en su cabeza que les hacía mezclar el anarquismo, Durruti, la Guerra Civil española, el Frente Sandinista, las revueltas negras y todo lo que fuera factible de ser reivindicado política y socialmente con tal de dar la nota discordante (vamos, que perfectamente hoy los Clash podrían estar liderados por Manu Chao o Willy Toledo), hay que reconocer que, al menos sus primeros discos, forman parte de la historia del rock n’ roll.

Chulearon a la industria con sus propios medios. Cuando el punk era sinónimo de ruptura con el pasado jipi de la música, ellos hacía lo mismo que Emerson Lake & Palmer u otros dinosaurios a los que tanto se detestaba y publicaban mamotretos de vinilo dobles o triples. Eso sí, obligaban a su discográfica a venderlos a precio de disco sencillo (el doble “London calling”) y doble (el triple “Sandinista”). También eran muy dados a abrir las ventanas de los camerinos de sus giras para ayudar a colarse a todo aquel que se hubiera quedado sin entrada o no tuviera posibles para comprar una.

Publicado los últimos días de Diciembre de 1979 en Inglaterra y los primeros de Enero de 1980 en Estados Unidos, “London calling”, tercer larga duración de los Clash y disco doble que se vendía a precio de lp sencillo, tiene el honor de compartir las listas de los mejores discos de la década de los 70 y los 80 según el continente donde se realicen estas por la diferencia de días de edición del mismo.

“Luché contra la ley y la ley ganó” decía la versión del viejo tema de Sonny Curtis “I fought the law” que popularizó a mediados de los 60 Bobby Fuller y que los Clash grabaron a finales de los años 70. Al final, la predicción resultó cierta: nunca puedes con el opresor.

Desde la separación de los Clash, la industria musical ha seguido haciendo dinero con el grupo con cajas, recopilatorios de lujo, tiradas limitadas, dvds, ediciones especiales… Aquí ya no hay un 2x1 o un precio especial, desaparecido el grupo ya no va a haber un tocanarices sindicalista que luche por el bolsillo del fan buscando rebajas, ahora todo se decide en los despachos de marketing de la discográfica y el objetivo es sólo uno: dinero.

En 2004 se celebraba el 25 aniversario de la edición de “London calling”, fecha memorable el cuarto de siglo para hacer algo en condiciones con un disco que a día de hoy sigue sonando fresco y actual. La edición especial no quedó en una simple remasterización del original –cuya edición en cd hasta el momento sonaba bastante pobre, la verdad- sino en una publicación especial en toda regla. En digipack de considerable grosor, “London calling 25 anniversary” contenía la remasterización del disco original, un extraordinario dvd donde, además de los clips de la época, gracias a la manía de Joe Strummer de documentarlo todo podíamos asistir a filmaciones de las sesiones de grabación del disco con los tantos veces comentados ataques de furia del productor del disco que a la mínima se ponía a tirar sillas por todo el estudio, un librito lleno de fotos de Pennie Smith, autora de la célebre portada con Paul Simonon destrozando su bajo en el escenario, y un segundo cd conteniendo las llamadas “Vanilla tapes”, maquetas y grabaciones preparatorias del disco.

Nada que objetar a esta edición. El cuarto de siglo de uno de los discos míticos del punk rock se merecía eso y más y el trabajo de archivo había sido arduo y bastante completista. Eso sí, como decía antes, aquí ya no hubo ni precio especial, ni 2x1, ni oferta de hipermercado. Aquí hubo que pagar billete tras billete como si de artículo de lujo, que lo era, se tratase.

Lo que no viene a cuento es que estas navidades se haya anunciado a bombo y platillo una nueva edición de “London calling”. Ahora celebramos el 30 aniversario. ¿Cuándo ha sido fecha para celebrar con pompa y circunstancia los 30 años? Supongo que para las multinacionales cualquier día del calendario es bueno si hay recaudación de por medio.

Con gran despliegue publicitario por medio y dobles páginas de suplementos de periódicos hablando del tema, estas navidades se lanzaba la edición “30 years of London calling” para llenar baldas en tiendas de discos y competir así con otras quinientas mil cajas de ediciones especiales de esas que se venden tan bien como regalo navideño aun a sabiendas que estamos pagando por ellas un precio desorbitado que no se merecen.

Bueno, pues nada. Como cada dos por tres aparece en los almacenes y trasteros de los miembros vivos de los Clash o de sus viudas nuevas cintas, fotos, videos, pues uno piensa que ha aparecido algo nuevo de la época y las siempre tan listas multinacionales han aprovechado la excusa para incluirlo en la caja. ¿He dicho caja? Ups!

El que vaya a la tienda a comprar la nueva edición de “London calling” se encontrará que dicha caja no existe. Que tampoco lo busque en formato digipack de gran grosor como la anterior edición de hace 5 años. Los 30 años se resumen en una fundita de cartón de menos de medio centímetro de grosor que las discográficas acostumbran a vendernos como “edición simulando la copia en vinilo” pero que es una forma burda de ahorrarse libretos interiores y cajas de plástico y que es el mismo formato con el que despachan a la prensa las copias de promoción de las novedades ahorrándose así costes.


Bueno, pensaremos, edición facsímil de la portada del vinilo, que guay (el que no se consuela es porque no quiere). Ahora vamos a ver que chucherías nuevas nos regalan. ¿Un espejo? ¿Esta nueva edición de “London calling” no incluye un espejo? Que raro. Viendo la maldad de la que las multinacionales son capaces, lo mínimo hubiera sido incluir con el disco un espejo para que el comprador viese la cara de tonto que se le ponía al comprobar el contenido del disco.

No sólo la edición 30 aniversario no contiene nada nuevo respecto a la del 25, sino que le han eliminado cosas. Por lo pronto el librito de fotos desaparece. Si quieres uno te lo compras aparte que el papel está muy caro. Además, la curiosidad del segundo cd con las maquetas, “Vanilla tapes”, también se ha perdido por el camino. Es decir, que la edición 30 aniversario de “London calling” se resume en el disco original y el dvd ya incluido en la caja editada hace cinco años. La ley –en este caso las multinacionales- siempre gana.

Paralelo a esta bochornosa edición del 30 aniversario, vuelve a aparecer en las tiendas la copia normal en un solo cd de “London calling” a un precio que no sobrepasa los 8 euros. Si todavía no tienes el disco lo cual es pecado mortal, te aconsejo que directamente te hagas con el cd simple de precio barato que tal y como están las cosas con la industria, estos tienen el morro de sacarse dentro de unos años la edición 35 aniversario y, con la política de reducción de material, volver a sacar esta copia de precio barato con una pegatina conmemorativa y a 25 euros.

Pd: Siguiendo con la actitud punk de los Clash frente a la industria, aquí va mi granito de arena: si rebuscas un poco por las tiendas on line, puedes encontrar copias del 25 aniversario a casi menos de la mitad de precio de la nueva edición.

Alejandro Arteche

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2 comentarios

  1. Tienes razón. No hay por donde coger esta edición. Ladrones.

  2. ¡¡Feliz año Alejandro!!

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