Chris Smither. El duro trabajo de hacer discos.


Se publica en España el nuevo disco del cantautor americano Chris Smither “Time Stands still”


No le gusta componer canciones ni grabar discos, esas tareas son para Chris Smither trabajo en el sentido más peyorativo y pesado del término. A él, lo que realmente le gusta es actuar en directo pero sabe que, para poder hacerlo frecuentemente necesita tener material nuevo y, bajo esa presión, es cuando se pone a componer y entra en un estudio a grabar un nuevo disco.

Eso explica que “Time stands still” lo grabase sólo en tres días y que en sus casi cuarenta años de carrera como artista –su primer disco data de 1970- sólo haya publicado once discos de los cuales varios son en directo. Supongo que el pasarse casi toda la década de los años 70 completamente alcoholizado también ayudó lo suyo a la sequía discográfica.

A pesar de todos los inconvenientes que pueda poner a la hora de suministrar con cuentagotas material nuevo y de decir que como mejor compone es bajo presión con fecha cerrada de entrega o para entrar a grabar y que no es de los que está todo el día con papel y lápiz esperando a las musas (lo que en el colegio se llamaba estudiar lo justo el día antes del examen), las canciones de Chris Smither son apreciadas y buscadas. Bonnie Raitt fue de las primeras en grabar material suyo y han versioneado sus temas artistas como Emmylou Harris, Diana Krall o John Mayall.

La grabación de este nuevo trabajo surgió de la manera más espontánea posible. Smither había sido contratado para tocar en un festival en los Países Bajos a condición que actuara con banda, ya que los organizadores no acostumbraban a contratar solistas. Con ayuda del productor de sus dos últimos discos como guitarra y un batería montó un repertorio para el concierto y se presentaron como trío en Holanda tras rodar un poco la banda en algunos garitos. Al finalizar la actuación el técnico de sonido regaló un cd con la grabación de la misma a Smither, que lo tuvo olvidado en un cajón durante un tiempo hasta que un día se le ocurrió ponerlo. Lo que escuchó le impactó tanto que inmediatamente llamó a su productor. Era el sonido perfecto y la idea para desarrollar el siguiente disco. Así nace “Time stands still”

Once canciones de las cuales tres son versiones de Bob Dylan, Mark Knopfler y un viejo blues de Frank Hutchison. Grabadas sólo con guitarra, percusión y el pie de Smither marcando el compás más la decoración de algún piano y armónica, en “Time stands still” nos dejamos llevar por el humor negro del que todo le sale mal (“Surprise surprise”), el tipo que intenta engatusar a su chica diciéndole que no es un ser malvado sino sólo malo y que al fin y al cabo por mucho que ella se haga la santa no son tan diferentes (“Don’t call me stranger”) o las comeduras de coco filosóficas sobre como se van a conocer y llevar bien las personas de una y otra punta de la tierra si cuando en un sitio es de día en el otro están durmiendo y que así es imposible que puedan quedar para hablar y entenderse (“I don’t know”)

Varias de las canciones incluidas en el nuevo disco de Chris Smither son viejas conocidas del público que asiste a sus conciertos. Acostumbra a rodar el material en los escenarios antes de grabarlo para ver la reacción de la gente con los nuevos temas y más de una vez ha comentado que si de él dependiese, no grabaría ninguna canción hasta que la hubiese machacado en directo durante algunos años para pulirlas bien. Esto hace que los fans se vuelvan locos en sus conciertos y que terminen en el puesto de merchandising preguntando en qué disco de los que se venden allí viene incluida tal o cual canción que acaba de tocar, para desesperación de los vendedores del puesto y regocijo de Smither que acostumbra a pasarse por allí para decir a los fans “no, esa no la puedes comprar porque es nueva y no la he grabado aún”.

Viajero incansable, desde pequeño ha estado acostumbrado a recorrer medio mundo por el trabajo de sus padres y, posteriormente, por sus estudios, Chris Smither tiene una curiosa e interesante actividad paralela relacionada con la literatura. Coincidiendo con la aparición de este nuevo disco se ha publicado en el mercado americano “Amplified”, una colección de relatos escritos por músicos de folk y country americanos y donde los críticos han destacado el alto nivel de su relato “Leroy Purcell”. Así mismo tiene pendiente de publicar otro libro y desde 1987 es personaje habitual en las novelas de Linda Barnes ya que la protagonista de su saga de novelas policiacas la detective Carlota Carlysle, es fan del cantante y lo menciona y cita todo el tiempo en sus aventuras.

Alejandro Arteche


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