Música Ex Machina, chuletones de carne vasca para un festival de vanguardia


A escasos metros del bar donde nos encontramos hace tiempo que dejaron de sonar los aplausos a los artistas que actuaban en los cabarets de la zona, hoy ya abandonados al igual que muchos de los bares de alterne y barras americanas ya tapiadas o derribadas. Las calles de Las Cortes y la de San Francisco frente al Casco Viejo bilbaíno nos observan en su cada vez mayor estado de degradación por mucho que se empeñe el Ayuntamiento en gastar dinero maquillando una realidad que sigue estando ahí a la vista de todos y donde el caballo que entró a finales de los 70 sigue galopando con más fuerza que nunca, aunque ahora lo controlen pieles de otros colores. Algún bar musical y un par de librerías y galerías de arte se levantan en la zona como pioneros de la reconstrucción de un barrio que aún tiene mucho trabajo por delante para poder regenerarse. Todo este caos cultural y arquitectónico es el escenario perfecto para hablar con Txema Aguiriano, responsable de Música Ex Machina, MEM, el Festival Internacional de Artes de Vanguardia que acaba de inaugurar su nueva edición.

Txema Aguiriano es un viejo conocido de la escena bilbaína. Comenzó a finales de la década de los 80 publicando Mamorro, un fanzine dedicado al rock n roll. ¿Y cómo se pasa del rock a la música experimental y las vanguardias? Txema nos lo cuenta. “El paso viene a partir de que me gustaba muchísimo Sonic Youth y me meto a investigar un poco más en la experimentación en el rock y de ahí a otros tipos de música más experimental, industrial, electrónica… Mamorro aparece en 1987 primero como fanzine clásico fotocopiado, luego pasa una época en internet y papel a la vez pero lo dejo porque internet todavía estaba empezando y no había mucha gente con conexión en su casa. De ahí pasa a ser tipo boletín gratuito y ahora ya es un blog. MEM comienza en el 2001 más o menos. Coincide con la explosión de la cultura de clubs y los ordenadores. Es una época de auge del ordenador personal en casa, se recupera todo el ‘do it yourself’ que venía del punk y resulta que te puedes montar un video en casa con un equipo mínimo y cosas que antes eran más complicadas se facilitan.”

Tras una presentación del MEM el pasado Agosto en Estados Unidos, la nueva edición del Festival arrancó el pasado 30 de Octubre y permanecerá hasta el 5 de Diciembre con actividades de música, arte, danza, cine y, como dicen ellos, otras expresiones de vanguardia. Grupos de ruido extremo underground, noise experimental, un hacker que hace música a través del sonido que extrae de micrófonos sobre láminas de policarbonato y hielo seco o una selección de la obra audiovisual del ex Kaka de Luxe Manolo Campoamor hoy reconvertido en videoartista, son algunas de las propuestas de este año. “El plato fuerte este año es KTL que es la banda americoaustriaca del líder de Drone Doom Metal Sunn y la sorpresa de esta edición va a ser la presentación de Tempestad Bajo la Tormenta, un grupo que ha formado Javier Corcobado con músicos bilbaínos de grupos como Doctor Deseo. Hay cosas muy experimentales pero también accesibles dentro de la experimentación. Nos gusta trabajar también con cosas más fáciles porque nos interesa que todo tipo de gente pueda llegar al festival.”

Quien no conozca lo que es el MEM y al leer términos como vanguardia, experimentación o techno, puede pensar que está ante una especie de versión vasca del Sónar barcelonés. Por desgracia, ni la financiación, ni la infraestructura se puede asemejar al festival catalán, como se lamenta Txema. “El equipo de producción que estamos trabajando todo el año para sacar el Festival adelante somos sólo 3 personas más una becaria que ha entrado este año y luego colaboradores puntuales. Tiene que ver con el Sónar pero con la parte del Sónar de día, más que el de noche de las grandes estrellas. Tenemos muy pocas ayudas. Nos solemos presentar a las subvenciones de Diputación, Gobierno Vasco, ayudas para el arte… El Ayuntamiento nos cede la sala Bilborock (una antigua iglesia reconvertida en sala de conciertos y locales de ensayo gestionada por el Consistorio) o la Biblioteca Municipal de Bidebarrieta para las conferencias y luego pequeños patrocinadores. Ponemos mucho de nuestra parte, no ganamos un duro y nos cuesta mucho esfuerzo.”

Para realizar todas las actividades programadas en una ciudad pequeña como es Bilbao, cualquier espacio es válido para Txema y sus compañeros. Lo mismo sirve una sala de conciertos, el Museo Guggenheim o una nave industrial en medio de un polígono de fábricas y talleres. Esta ideología y forma de hacer las cosas les hace estar atados de pies y manos a la hora de intentar crecer como evento y son conscientes de ello. “No hay publico suficiente para hacer según que conciertos en locales grandes con este tipo de artistas. Si en Barcelona no se puede, imagínate aquí. No vemos que haya una manera de crecer sin cambiar la ideología y no nos interesa. El crecimiento ha sido hacer salidas fuera de Bilbao para presentar el Festival, que no es una manera de crecer real, pero intentamos desde el primer año hacer salidas fuera en plan especial. El problema es siempre el dinero y todo es muy complicado. No nos gustaría hacerlo sólo en salas alternativas o sólo convencionales. Tenemos Bilborock o el Museo de Reproducciones y luego naves industriales o fábricas , galerías de arte en el barrio chino como Garabat donde va a presentar su obra el dibujante Miguel Angel Martín o Apetit Gallery… ¡Así el que viene de fuera se tiene que recorrer la ciudad para ver las máximas actividades posibles y gracias al MEM conoce Bilbao!”

Mirando las fechas de la edición de este año puede parecer un festival largo –más de un mes- pero en realidad los conciertos se concentran en unos pocos días y el resto está ocupado por las exposiciones e instalaciones de arte. Además, los organizadores del MEM están consiguiendo que el Festival esté vivo casi todo el año con diferentes actos puntuales que hacen que la edición de un año casi se solape con la del siguiente. “Solemos aprovechar giras de artistas que nos parecen interesantes y poner proyecciones o películas, o hacemos lo que llamamos ‘exposiciones de guerrilla’ que sólo duran el día del concierto donde se presentan. Con el Guggenheim durante un par de años organizamos la noche de los museos y también un proyecto con Damon Suzuky, el cantante de Can, con una banda especial hecha con músicos vascos.”

El buen hacer del equipo organizador y lo atractivo de la oferta hace que cada vez MEM sea más conocido internacionalmente y que incluso el ex cantante de Suicide, Alan Vega, haya actuado en una anterior edición. ¿El secreto? Estando vascos por medio, la comida seguro que tiene algo que ver. Y no lo digo porque la imagen de la edición de este año sean unos apetecibles chuletones de carne. “Cuando hablamos con un grupo, este nos conoce y si no tienen un amigo que ha pasado por aquí y sabe de lo que se trata y están muy dispuestos a venir incluso rebajando la tarifa a cambio de pasar un par de días buenos en Bilbao comiendo bien y haciendo turismo. Esas cosas que gustan a los músicos, ja, ja, ja. Dentro de los festivales también somos reconocidos y cuando vamos por fuera vemos muy buenas reacciones.”

Alejandro Arteche

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