La aventura americana de Quique González


Me toca cerrar la ronda de entrevistas de Quique González. Lleva todo el día de promoción respondiendo las mismas preguntas, son más de las ocho de la tarde, Quedan pocas horas para que se ponga su nuevo disco a la venta, y está cansado. Por teléfono su voz suena lejana pero profesionalmente accede a explicar por decimonovena vez el por qué de su marcha a Nashville para grabar “Daiquiri blues”, el octavo disco de su carrera que sirve para inaugurar “Last Tour Records”, cuarta discográfica en la que graba tras su paso por dos multinacionales y una aventura independiente.

“Me gustaría que todo hubiese sido más fácil pero no ha sido así y tampoco pasa nada. En este último caso me he ido porque me pedían un tanto por ciento de los conciertos que no estaba dispuesto a darle a la discográfica porque significaría que estaba trabajando para ellos y por eso me he ido de Warner, pero creo que es bastante fácil trabajar conmigo.” Así aclara Quique González cualquier duda a la imagen de artista difícil para tratar con las discográficas que pueda tener al ver la variedad de logos de compañías que aparecen en las portadas de sus discos. Su nueva marca es una asociación entre su oficina de management y una multinacional japonesa que le ha llevado a la cuna del country a grabar el que parece ser el disco más adulto de su carrera.

“Daiquiri blues” son 13 canciones crudas, intimistas y, a veces, incluso oscuras, producidas por Brad Jones, que ya había trabajado con otros grupos españoles como Sunday Drivers, y con músicos como Al Perkins que tiene en su currículum grabaciones para Leonard Cohen, Gram Parsons o Roy Orbison. Seguro que tiene que ser toda una experiencia llegar al estudio a grabar el disco y encontrarse con los responsables de muchos de los discos de tu colección particular que llevas años escuchando y que ahora van a tocar tus canciones. Quique nos recuerda como fue el primer día. “Ha sido un hallazgo trabajar con Brad Jones y fuera de lo musical y de la admiración que le tengo por los discos en los que ha trabajado es que es un tipo con un sentido común alucinante. La premisa es que todo el mundo estuviese a gusto para grabar. Los músicos que han grabado cientos de discos son gente muy entregada que se meten en tu historia y el tiempo en el que están trabajando contigo no hacen otra cosa que demostrar su arte y su magia y no pierden el tiempo. Tú llegas de España con una mitificación que enseguida se te viene abajo porque son gente muy cercana, aplicada y preocupada en su trabajo y enseguida encajan en tu historia.”

De la profesionalidad de Brad Jones queda muestra en el dvd documental que acompaña a “Daiquiri blues”. En el estudio, Jones se preocupa en todo momento que todo esté en su sitio y que nadie se sienta incómodo. Antes de empezar una grabación pregunta uno por uno a los músicos si están a gusto, si los auriculares, el sonido y todo está correcto… ¡el perfecto anfitrión! Y lo mismo que Quique González sólo tiene buenas palabras para su experiencia americana y Brad Jones, éste se deshace en elogios a la persona y obra de Quique, del que considera que, además de buen músico, es un excelente letrista y narrador de historias y califica “Daiquiri blues” de un disco atemporal con algunas canciones como “Riesgo y altura” que nada más terminar de grabarla ya la consideraba como un “clásico” de la música. “Yo no sé si es un disco atemporal o clásico. Eso es una opinión del productor y decirlo yo sería muy pretencioso por mi parte, se excusa Quique. Ojalá signifique eso para mucha gente. No sé si es más serio o maduro. Simplemente refleja mi tiempo, el estado en el que estoy ahora.”


Es cierto que el estar grabado en Nashville y con instrumentos clásicos del country hacen que este disco sea muy vaquero, pero que nadie piense que es exclusivamente eso. “Daiquiri blues” está lleno de pequeños toques de color añadidos, de texturas escondidas y casi inapreciables pero que dotan al conjunto de una rica mezcla de sonidos y sensaciones. Así se perciben aires brasileños en el tema que abre y da título al disco o los arreglos de bolero jazzistico de la ya nombrada “Riesgo y altura”. Una pequeña joya nacida para tener un puesto propio en la historia de la música española. Junto a ellas la versión de “Algo me aleja de ti”, canción de José Ignacio Lapido que cerraba su último disco “Cartografía” y que Quique González revisa para cerrar el suyo.

La marcha a Nashville tenía una explicación. Al usar un productor americano y músicos de allí era más sencillo trasladarse que traerlos aquí. La gira de “Daiquiri blues” comienza en breve y ahora hay que saber como va a reproducir Quique González en directo el ambiente intimista del Pedal Steel o los arreglos de cuerdas que envuelven este nuevo trabajo. “Va a haber Pedal Steel porque está muy presente en el disco, nos asegura Quique. Será una mezcla. Vuelve Tony Jurado que ha estado tocando conmigo diez años y que el pasado no estuvo y ahora vuelve, se mantiene el bajista y también vuelve David Soler que es un músico magnífico. Espero que hagamos un buen equipo como otros años. Comenzamos en salas y para Enero pasaremos a tocar en teatros, que es algo que pide el nuevo disco. En el concierto dedicaré un 50% a este nuevo disco y el resto un repaso a trabajos anteriores.”

Alejandro Arteche

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